(Pongo entre paréntesis el número al que hace referencia la fuente que está al final del artículo)

Tras “La histeria interminable”, parece que los hechos han convertido el apelativo “negacionista” en un difícil espejo para aquellos que mantienen que las fuentes oficiales, tanto a nivel mediático como institucional, nos están contando la verdad sobre esta pandemia.

De hecho, las medidas se sostienen sobre datos apocalípticos que nunca se cumplieron. Descubierta que la letalidad del virus es mucho más baja; ¿cuáles son los factores que aumentan realmente las cifras de víctimas?

Los oscuros intereses de la OMS ya a la luz, la pavorosa falta de escrúpulos para desinformar por parte de los medios, la guerra de intereses desde China, la crisis económica venidera, la violación de libertades y la censura de las grandes multinacionales tecnológicas y del Estado, los daños psicológicos y físicos a la población… ya son evidencias imposibles de negar.

La buena noticia es que hay esperanza; la verdad oculta suele ser terriblemente dolorosa cuando se libera. Pero una vez libre de máscaras no hay marcha atrás hacia una nueva realidad.

Rectificación
Aunque en mi anterior reportaje hablo de “un virus de esta envergadura”, también cuestiono el hecho de que realmente sea el coronavirus el que haya colapsado los hospitales. Sin embargo, ha sido el Covid-19, sin duda, el que ha colapsado el sistema sanitario sea o no agravado por el confinamiento.

Por tanto, tampoco es comparable la saturación hospitalaria a otros años porque es evidente que esta vez ha sido mucho mayor.

Por otra parte, el Covid-19, aun siendo un coronavirus, es un virus nuevo.

Comparación con la gripe
“La histeria interminable” comenzaba con una serie de datos comparados sobre la gripe de otros años. Este es el aspecto sobre el que más personas me han preguntado según han ido evolucionando las cifras.

Por un lado, creo que esos números dan perspectiva sobre la magnitud de las cifras de la gripe (desconocidas por la mayoría). Por otro, han sido ampliamente superadas por los números del Covid-19 en cuanto a la incidencia y, sobre todo, en cuanto al escaso tiempo en que se han producido los casos.

Sin embargo, la comparativa con los números de la gripe tiene mucho sentido. Más que nunca, como te muestro más adelante y como, de hecho, acaba de comparar el prestigioso científico John Ioannidis junto a otros colegas de la Universidad de Stanford (1).

Esa misma conclusión sale de los estudios de los países y regiones mejor estudiadas (2). Son otros factores los que han disparado las estadísticas.

En todo caso, el conteo de enfermos y fallecidos está siendo extremadamente difuso sin distinción entre quienes mueren con coronavirus y de coronavirus, los casos con síntomas que se consideran como tal, otros virus y afecciones de todos los años que se suman al covid-19 sin serlo, las escasas autopsias, la relectura de los datos según convenga en una dirección u otra, etc…

¡Atención! Estamos actuando sobre una base “astronómicamente errónea”
En «La histeria interminable» mencioné un artículo de John P.A. Ioannidis (epidemiólogo cuyo currículum no cabe aquí), que es una de las máximas referencias de la ciencia en el mundo y del big data de la Universidad de Stanford.

Aquel artículo fue criticado por algunos de sus colegas por su cuestionamiento de la cuarentena. Curiosamente, sus predicciones se han ido cumpliendo como él mismo certifica  junto a otros colegas de Stanford (3).

A principios de mayo, Ioannidis declaraba que “La ciencia se está volviendo clara: las cuarentenas ya no son la medicina correcta” y, de hecho, denomina a la pandemia del Covid-19 como el “fiasco del siglo”.

Esto fue reflejado en periódicos y televisiones gran parte del mundo, aunque no en la misma medida que los falsos datos iniciales. También ha sido reproducido en grandes medios en castellano de Latinoamérica como Infobae (4 y 5).

Aquí estaban más interesados en enfrentar a la ciudadanía entre culpar a Sánchez o a Ayuso o en distraerlos con las coreografías de la policía bailando y otras imágenes de balcón.

Las cadenas erróneas
Lo determinante es que las predicciones que se dieron en un principio fueron, como dice el epidemiólogo «astronómicamente erróneas en comparación con la realidad».

De hecho, el Imperial College (organismo asesor de la OMS) pronosticó una cifra apocalíptica; 40 millones de personas iban a morir en el mundo según la letalidad del virus (6). Curioso, como se repite la historia que no conocemos; en la gripe A de 2009 la OMS anunció que íbamos a tener 150 millones de muertos (7).

A partir de ahí, se crearon unas medidas desproporcionadas incluso aunque las cifras luego fueran rebajadas por los propios organismos.

Todas esas cifras de cadenas de contagios y las consiguientes cifras fatalistas de los grandes medios que todos vimos, repetidos hasta la saciedad, estaban basadas en grandes errores de estimación…

Tal y como recoge la plataforma Clínica Aeromédica (tomando como fuente Swiss Policy Research), “según los datos de los países y regiones mejor estudiados, la letalidad de COVID-19 tiene un promedio de alrededor del 0.2%”. Es decir, la misma que la gripe severa y muchísimo menor a lo estimado por la OMS.

Además, en su informe sobre las mentiras del Covid-19 presenta cada uno de los mejores estudios de esos países. (2)

Y me pregunto: ¿Por qué las instituciones y los medios no se han retractado sobre los datos? ¿Por qué no han anunciado en sus cabeceras y en nuevos grandes titulares que esas predicciones de letalidad y contagio eran erróneas?

La respuesta es clara; porque nos hemos regido por unas reglas de aislamiento basadas en esas cifras “astronómicamente erróneas” y, por eso, seguimos sufriendo medidas astronómicamente equivocadas.

Si los medios insistieran, en cambio, en que el 95% de los fallecidos tienen una enfermedad subyacente según los propias estadísticas del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) (8)… Si dijeran que los datos estimados eran erróneos y que, en verdad, “la probabilidad de morir si uno está infectado disminuye entre 50 y 85 veces menos” de lo que habían estimado (1)…

Si al menos se hubieran hecho eco de los datos que el especialista David Katz, con incuestionables credenciales, entre ellas, fundador y director del Centro de Investigación Preventiva de la Universidad de Yale-Griffit presentaba (¡el 20 de marzo!) en el New York Times los estudios (9) que confirmaban que el 98% de los casos de Covid-19 eran leves o asintomáticos…

Recientemente la OMS ha tenido que admitir que ni siquiera hay pruebas de que el virus se contagie por contacto con objetos (10).

Sin embargo, tampoco ha habido grandes titulares, ni sellos de “bulo” por parte de los “neutrales”, ni grandes cadenas de vídeos desmintiendo cómo los virus asesinos iban de objeto en objeto para aniquilar a la humanidad desprotegida.

De ahí, entre otras cosas, que todavía haya gente que vaya con los innecesarios y hasta perjudiciales guantes. (11)

La pregunta oculta
Evidentemente la letalidad del virus depende de varios factores de cada país y de los test que se hagan. Pero aparte de eso, conociendo que la letalidad es mucho más baja, entonces ¿por qué hay un índice de infectados y muertos tan enorme que no corresponde la capacidad del virus de contagio ni de letalidad?

Creo que ese es el gran iceberg oculto en las estadísticas; desde mi punto de vista, en primer lugar, las medidas que se están tomando son las que han agravado la enfermedad y alargado la curva.

Por otra, y esto es una suposición, no se está haciendo una división adecuada entre Covid-19 y el resto de las afecciones respiratorias como las grandes cifras de muertos por gripe y neumonía.

De esta forma, y de otras que espero que se sepan más adelante, se están hinchando los números que justifiquen unas medidas extremas.

A partir de ahí es fácil deducir que Ionannidis no sólo alude a los daños colaterales cuando dice que «la devastación producida por el confinamiento puede ser extrema y mucho peor que cualquier cosa que el coronavirus pueda hacer».

Así que la naturaleza del virus, aunque severa, no parece la raíz del desastre en el que muchos países lo han convertido:

“La evidencia muestra claramente que COVID-19 es mucho menos letal de lo que se temía. Una vez que corrige la gran cantidad de casos no detectados, tiene una tasa de mortalidad comparable a la de una temporada de gripe severa, al menos en áreas donde los hospitales y hogares de ancianos no se han visto abrumados” añade el epidemiólogo de Stanford.

Según la OMS, en el mundo se producen 650.000 muertes al año por gripe (12). Llevamos unas 347.000 y hemos paralizado el mundo como nunca.

Es cierto que se han producido en menos tiempo pero también es verdad es una cifra muy inflada por los factores que he descrito como las propias medidas. Sinceramente, dudo que haya merecido la pena. Y los datos de fallecidos colaterales lo seguirán confirmando.

Ampliar fechas y víctimas
El citado David Katz advertía en el New York Times con su artículo “¿Es peor la lucha contra el coronavirus que la enfermedad?” (9) lo siguiente: “Si todo lo que hacemos es aplanar la curva, no prevenimos muertes, sólo cambiamos las fechas”.

También le parece más que desalentador aislar a los que tienen, precisamente, más probabilidad de pasar la enfermedad sin problema y crear inmunidad colectiva.

En esa misma línea se manifiesta el que fuera Jefe de Epidemiología de la Universidad Rockefeller de Nueva York durante 20 años, Knut Wittkowski, ahora CEO de ASDERA LLC (compañía que se dedica al descubrimiento de nuevos tratamientos de enfermedades complejas), y que refuerza la idea del error que supone alargar la curva (13).

El epidemiólogo considera que “el 80% de la gente debería haber tenido contacto con el virus y la mayoría de ellos ni siquiera hubieran reconocido que lo tenían”.

Y añade; “especialmente importante es mantener las escuelas abiertas” para que los niños interactúen y llegar así a una inmunidad colectiva lo antes posible.

Por supuesto, también advierte que son las personas mayores y enfermas las que deben protegerse.

No es un éxito, es la tendencia de todas las curvas
Pero, curiosamente, nos están vendiendo el sistema de confinamiento de forma contraria; la prueba de que han hecho lo correcto es que hemos bajado la curva cuando esa evolución es lo propio de cualquier pandemia.

Lo que no es propio es aumentar y alargar las víctimas con medidas tremendamente contraproducentes que, además, están violando gravemente nuestras libertades y derechos y la capacidad para denunciarlos.

Coincidiendo con todos ellos, Juan Gérvas, doctor en medicina, coordinador del equipo de investigación CESCA, profesor y autor de varios libros, publica en la plataforma Acta Sanitaria que, tanto en España como en Italia, el confinamiento habría sido uno de los factores que había producido más muertes que correspondían a:

“- Obligar a una convivencia estrecha al concentrar a los pacientes (contagiados muchas veces sin síntomas) en sus casas y residencias.

Dejar sin medios de protección a los sanitarios (que se contagian de los pacientes y que finalmente contagian a sus pacientes) y negarles en muchos casos la realización de pruebas y tests diagnósticos de su propio contagio, lo que les impidió tomar medidas como ausencia del trabajo.

Dar una respuesta hospitalocéntrica que convierte a los hospitales en “máquinas de contagiar””. (14)

Aquí te muestro una gráfica de Sandra Bettina Ferrante (15), experta en Sostenibilidad y en Comunicación científica, médica y ambiental basada en los datos del ISCIII. En él muestra que la letalidad del Covid-19 coincide con el aumento de confinamiento. Las víctimas de mayo todavía pertenecen a personas afectadas por el confinamiento de abril:

Con todo esto, no se trata de negar la virulencia del Covid-19, sobre todo, en la fase más aguda que afecta a los pulmones. En ese sentido, es muy posible que nunca se haya visto un virus como este. Al mismo tiempo, también hay que tener en cuenta que tampoco se ha experimentado nunca un confinamiento de esta envergadura.

Eso aparte de que la propia novedad del virus hace que algunos procedimientos como los ventiladores o la hidroxicolroquina se hayan puesto posteriormente en serias dudas. (16, 17, 18, 19 y 20)

Habría que nombrar a muchas más personas dedicadas a la ciencia que avalan lo desacertado del confinamiento en general. De hecho, por ponerte un ejemplo, más de 500 científicos sólo en Estados Unidos han firmado un documento que demuestra que la cuarentena traerá millones de damnificados (21).

(En “fuentes” te pongo otro listado por separado de otros muchos prestigiosos científicos y sus artículos, incluido un premio Nobel).

Las grietas del confinamiento
Daniel Martínez, historiador de la Segunda Guerra Mundial, miembro del Consejo Superior de Doctores Honoris Causa Europeo en Estrategia de Comunicación, entre otras muchas cosas, me comentaba en una entrevista (22) que la actitud de países como España era tan absurda como esta; necesitas proteger al presidente de un país y, en vez de ponerle 20 guardaespaldas, le pones cien mil guardaespaldas a la población.

A partir de ese razonamiento es fácil deducir que el sistema va a fallar. Y así ha sido. De los casi 27.000 fallecidos actuales, casi 19.000, mucho más de la mitad, han sido de personas en residencias de servicios sociales (23).

Así que no sólo se ha confinado a la población (de forma extrema en algunos casos como España) sino que, además, se han descuidado los sectores de riesgo.

Recordemos que todo este encierro era por salvar, sobre todo, a nuestros mayores. Y ahora resulta que con el confinamiento son los que más mueren en residencias. Algo bastante común en el resto de los países también.

Y, además, mientras nos cargamos una economía que, con toda seguridad, será un zombie a las órdenes de bancos y grandes potencias como China y que, por consiguiente, como ya ha sido anunciado, reducirá las partidas dedicadas a la tercera edad (24).

Recordemos, además, que la saturación hospitalaria ha sido, sobre todo, por la atención requerida hacia una tercera edad que se encontraba por un lado desprotegida y, por otro, confinada con la exposición continua al virus conviviendo en ocasiones con gente infectada, muchas veces asintomática.

Y estas personas que convivían con ellos y se infectaban era porque, lógicamente, su sistema inmune se derrumba en un estado de pánico y encarcelamiento emocional y físico.

Culpa nada original
Para retorcer la evidencia, veo que se alega que estas medidas hay que tomarlas porque en países como España o Italia no sabemos comportarnos. Y de repente todos de acuerdo en condenar a una población con la suposición de que no van a saber cumplir.

Bien, pasemos a la realidad de nuevo; España se ha entregado al confinamiento y sus normas de una forma total, las calles han estado vacías, todo cerrado…

Y no, España, no empezó mucho más tarde que otros países que están mucho mejor. De hecho, tomamos muchas de las medidas drásticas antes que nadie como me comentaba Daniel Martínez (22).

Sin embargo, el método no ha funcionando sino que ha aumentado el número de muertos, destrozado el entramado social, perjudicado a muerte a una enorme cantidad de pequeños negocios…

Como no sabemos portarnos bien, tendremos un castigo añadido de más del 15% de bajada del PIB que, me temo, no van a sufrir en sus bolsillos la clase política. ¿De verdad que nos vamos a tragar esto?

Nos siguen tratando como a niños y niñas imbéciles a los que hay que meter constantemente en el redil a base de asustarnos… El redil, el rincón de no pensar; esa fuente de infecciones de todo tipo.

Por otra parte, sí, las normas están para cumplirlas. Pero si mañana la OMS y los gobiernos, con la inestimable propaganda de la televisión, nos dicen que nos tiremos por la ventana, me pregunto hasta qué punto no lo llevaríamos a cabo.

De hecho, me pregunto hasta qué punto no estamos practicando ya ese harakiri social. Veamos algunas pruebas…

Noticias sintomáticas
La primera; hace un tiempo que Trump recomendó inyectarse desinfectante para curarse del coronavirus. Resulta que hubo un número considerable de personas le hicieron caso (25). Cuando la autoridad es negligente, el pueblo desinformado lo es consigo mismo.

La mala interpretación del mandamiento grabado a fuego en nuestro subconsciente de “Honrarás a tu padre y a tu madre para que tus días sean prolongados en la Tierra” nos sigue condenando a lo contrario.

Seguimos sin tener pensamiento independiente. Si lo mandan las autoridades, será por algo. La mayoría no llega mucho más lejos cuando el miedo gobierna.

Segunda noticia; ocurre que en estos tiempos han subido las intoxicaciones por mezcla de productos de limpieza (1.846 consultas sólo en las dos primeras semanas de abril) (26).

Se cumple, como me decía el Dr. Karmelo Bizkarra, con aquello de que el excesivo miedo a la enfermedad  y la muerte acaba por atraer aquello a lo que se teme. (27)

Nunca conoceremos las estadísticas, tampoco, de la cantidad ingente de personas que fueron arrastrados por el pánico al hospital por datos y predicciones totalmente pasadas de rosca de los medios.

Muchos de ellos acudieron convencidos de tener el virus sin tenerlo y fueron derechos a uno de los mayores focos de infección.

Es decir, de nuevo, muchos acabaron por coger el virus por tanto miedo a haberlo cogido. De nuevo, la confirmación de la profecía.

El hombre del tiempo
Antes te hablaba de evidencias que muestran los científicos que no salen en televisión… Bueno salen en algunas televisiones mínimamente independientes. Es decir, en ninguna de las nuestras.

Es lo que ocurre cuando los medios no actúan con el fin de informar si no que actúan bajo demanda con el fin de desinformar.

Con todo, hay evidencias que podemos constatar sin la ayuda de grandes científicos como si es de día o es de noche. De la misma forma, no nos hace falta ser un político para saber cómo llegar a una sociedad mejor.

No necesitamos a las farmacéuticas para saber dónde está la salud. No necesitamos a grandes matemáticos para saber que dos más dos no es igual a cinco.

Dicho de forma mucho más poética, como recita Bob Dylan: “No necesitamos al hombre del tiempo para saber de dónde sopla el viento”.

El zoo humano
Así que observemos nuestro alrededor en el simple hecho de observar por nosotros mismos; los peces encerrados en piscifactorías, las gallinas enjauladas, las vacas confinadas para ser exprimidas…

Todo animal encarcelado ha de ser tratado con antibióticos y otro tipo de medicamentos porque enferma. Si todo animal encerrado enferma ¿cómo no lo va a hacer el ser humano si es el animal más social de todos ellos?

Nosotros también hemos enfermado tanto anímica como físicamente. Aparte de la infinidad de problemas emocionales en la sombra, la punta del iceberg está en el aumento espectacular de la demanda de antidepresivos y ansiolíticos (28). Otro gran triunfo, curiosamente, para las farmacéuticas.

Igualmente han subido las lesiones físicas ante personas que, tras estar en desgaste por desuso, intentan de nuevo hacer deporte.

La bajada el sistema inmune en estas circunstancias es fundamental para comprender que, con las defensas derruidas, el virus ha campado a sus anchas.

De hecho ¿cuántas personas mayores aisladas en sus casas, o personas con enfermedades previas, han sido infectadas sin salir de su hogar?

Basta con que los encierres para que bajen sus defensas. A eso hay que sumar el estado inmune arrasado de las personas con las que conviven que salen al exterior. Y ese es el factor fundamental para evitar la enfermedad; nuestras propias defensas. El segundo son las precauciones lógicas.

La solución no es que no nos encerremos ni nos enfundemos, ni nos lavemos convulsivamente con geles para sustituir nuestro sistema inmune porque así, de hecho, lo destruimos.

Esterilizar el universo
Como dice el gran presentador Bill Maher (HBO), es “la típica frase de que nuestro sistema inmune no sabe manejarse ante este nuevo virus… ¡Y una mierda! ¡Por supuesto que sabe! Por eso la mayoría de la gente se ha recuperado o lo ha tenido sin ni siquiera saberlo” (29)

Y añade una gran frase: “No podemos esterilizar el Universo”.

Tampoco sirve que desinfectemos la naturaleza y las playas como ya se ha propuesto (30) porque esa invasión, en parte, es la que nos ha traído a todo esto.

¿Cuándo nos enfrentaremos de verdad al espejo para darnos cuenta de que el único ente destructivo al que nos enfrentamos está justo delante de nosotros?

Menos helicópteros y más sanidad
Eso mismo ocurre a nivel general. La solución está en que los enormes medios y gastos de propaganda que se han invertido en mantener a la población en sus casas se invierta de otra manera; en proteger y aislar a enfermos y personas mayores de forma sana y con los medios suficientes.

El hecho de que no hubiera material básico y necesario en el sistema sanitario ha sido más que evidente. No hay que certificar mucho más. Pero sí voy a dar este dato; según el ISCIII el 21% del total de contagiados pertenecen al sistema sanitario (31).

El lugar para curarse también ha sido la fuente para infectarse por falta de los medios necesarios.

Y mientras eso ocurría y las personas mayores morían en las residencias, resulta que un helicóptero de la policía bajaba a denunciar a un hombre que caminaba por la playa como si fuera un peligroso delincuente (32).

Así que la próxima vez que digan que todo esto es por proteger a nuestros mayores, por favor, por lo menos ponlo en consideración.

Despedida mínimamente digna
Eso sí, tampoco había medios suficientes para cubrir el momento más importante y digno de cualquier vida humana; el momento de despedir con dignidad a un ser querido. De nuevo y de paso, saltándose la ley (33).

Tenemos historias muy cercanas detrás de las cifras huecas que los medios tardaron dos meses en sacar como las de Pedro y Alfredo (34). Antes no, no fuéramos a cuestionar todo esto del confinamiento.

Sí había dinero para pagar las dietas, un millón de euros, a unos políticos (sin excepción) que no las han necesitado durante el confinamiento pero las han cobrado íntegramente (35).

De nuevo, es cuestión de prioridades. Quizás es hora de despertar. Quizás no están pensando en nosotros y nosotras tampoco ahora, por muy doloroso que sea pensarlo.

Jugando su juego; pelearnos mientras nos vuelven a robar lo nuestro
Creo que nuestra capacidad de lucha y nuestras ganas de cambio suelen ser desviadas por los medios hacia perspectivas que nos llevan al mismo muro; nos han metido de nuevo en el redil y nos tienen entretenidos chocando entre nosotros hacia una lucha estéril.

La pelea entre izquierda y derecha sólo beneficia a sus representantes y a los medios que cobran por el espectáculo del combate. La población, en medio de ambos, siempre acaba en la lona.

Parece que ahora necesitamos otro bestial golpe de realidad para darnos cuenta. Parece que necesitamos otra inadmisible invasión de lo que es nuestro.

Y este es el juego esta vez; los de izquierdas deben defender a los suyos por miedo a que venga la derecha terrible.

Los de derechas deben aprovechar la ocasión para hacer caer a los de izquierdas teniendo, además, la fama de tener un mal perder.

A los de las derechas les digo, sinceramente, no creo que lo hubieran hecho mejor ni peor sino lo mismo con distinto collar.

A los de las izquierdas les diría: no me hagáis compartir comedero de mierda porque me puede venir una mierda peor por el otro lado.

Todos han sido cómplices. No podemos salvar a los “nuestros” (nunca peor dicho) mientras nos engañan y su negligencia se ventila a una sociedad entera incluida lo más sagrado que son sus mayores.

Con esa actitud ¿a qué clase de libertad aspiráis? Ya sabíamos de antes que el sistema de alternancia de peor o menos malo no era la solución.

Si jugamos a su juego estamos perdidos y nunca conseguiremos una sociedad mejor.

Yo al menos no puedo aceptar su juego. Y menos cuando sigue habiendo muertos de por medio.

Si todos estamos rodeados de gente buena que vota a distintos partidos políticos, ¿no será que la clave no está en el color que nos gobierne sino en que la gente debería estar más representada en su conjunto y no meterlos en cajitas de partidos?

Fuera de la caja
La clave creo que está en pensar, como dice la expresión inglesa, out of the box. Y, viendo que alguno puede tener la tentación de llamarme cuñado o vincularme en alguna cajita extrema, les diré que también pienso out of the VOX, por si las dudas.

Por cierto, nunca me extrañó que Aznar y González se hicieran al final amigos. Nunca lo dejaron de darse sentido el uno al otro. Podríamos ver la misma imagen en el futuro entre Iglesias y Abascal, distrayéndonos y polarizándonos cuando en verdad ellos ganan poder y dinero en alternancias.

Es hora de dejar de apoyar la farsa, desmantelar el teatrillo, hora de cortar los hilos, hora de ser libres.

Hora de romper cadenas con información; la condena de la OMS
Lo que muchos consideran el Dios de la Sanidad puede ser más bien lo contrario. Sobre todo, desde hace bastantes años donde, ya de base, su financiación, según sus propias fuentes, viene en un 75% de manos privadas como bien certifica Miguel Jara (36).

Los máximos inversores son cuatro farmacéuticas con el mayor apoyo de otro gran accionista en las vacunas; Bill Gates. Aquí está el último gráfico que publicó la OMS sobre su financiación:

Germán Velasquez que fue director del Programa Mundial de Medicamentos en la OMS, en la que estuvo trabajando 20 años, ya denunció en la cadena SER hace tiempo la falta total de independencia de la organización y que “la financiación privada de la OMS condiciona sus decisiones” (7).

Más concretamente, expuso que “el 90% del Programa de Medicamentos ahora está financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates, están dando el dinero solo para los asuntos que le interesa a Bill Gates”. Esto es así porque, obviamente, suponen una inversión.

Para otros no hay presupuesto, añade: “Por ejemplo, ya no se trabaja nada sobre el programa de uso racional de los medicamentos”. Curiosa comparativa.

Parece que hace mucho que la OMS perdió el sentido por el que fue fundado (1948) y eso nos ha llevado a terribles consecuencias.

Como me comentaba el periodista independiente Miguel Jara en una entrevista (37) “los comités de decisión sobre vacunación o no están los representantes que ponen el dinero. Quien pone la pasta está decidiendo sobre temas de salud a nivel global y lo decide en función de sus intereses económicos».

Es decir, no, la OMS pensaba en la salud de sus miembros cuando tenía financiación estatal, pero hace mucho tiempo que eso no ocurre.

Esta perversión de la OMS es un hecho consumado pese a que es la fuente para tomar decisiones por parte de los gobiernos y pese a que los censores se basen en sus criterios para decidir por dónde meter la tijera.

Lo cual no deja de ser curioso porque hay temas en los que deciden no seguir su criterio como el caso de las mascarillas.

La vacuna salvadora ¿otro fraude en ciernes?
Otra perla que soltó el ex alto cargo de la OMS: “En el comité que decidió si la gripe A era pandemia estaban sentados los mismos que fabricaban vacunas y antivirales. Así que empujaron para que se declara emergencia global y así tener un mercado impresionante comprando toneladas de medicamentos como el Tamiflu”.

Por cierto, toneladas que resultaron ser otro fraude: “El Tamiflu se reveló totalmente ineficaz o incluso contraproducente usarlo de forma masiva” añade Velásquez.

Tomemos nota, pues, para ver cuál es el siguiente paso con el Covid-19 con respecto a las vacunas que la mayoría espera como la gran salvación.

Esto, como conté en “La histeria interminable”, llevó al Consejo de Europa a reprobar su actitud de dejarse llevar por los intereses farmacéuticos (38).

Dicho de otra forma, la OMS enterró, una vez más, a Hipócrates en el subsuelo de los negocios de la farmacéutica.

Pero allí quedaron los muertos, las vacunas, los remedios contraproducentes, los millones para los de siempre y la OMS no cambió en absoluto su modo de financiación.

Un calco, a gran escala, de la situación actual. Esta vez, espero, no ocurra lo mismo cuando la mayoría sepa la verdad y los grandes medios se dignen a contarla.

La guinda del pastel
En octubre de 2019 la OMS elaboró un estudio sobre procedimientos en caso de pandemia y su resumen concluye que las medidas de cuarentena implementadas actualmente tienen “una  evidencia científica débil o muy débil”.

De hecho, declara expresamente (en la página 3) que, simplemente “el rastreo de contactos, la detección de viajeros aéreos y el cierre de fronteras no son recomendables bajo ninguna circunstancia”. (2) (Estudio original 39 ) (40)

¿Qué intereses han hecho que la OMS traicione su propio criterio en poco más de un año?

Necesitamos urgentemente una OMS que vuelva a ser pagada por los estados para que sirva a los intereses de sus sociedades o volveremos a repetir la misma historia.

Tapabocas
Esta vez voy a empezar por un cuestionamiento desde la evidencia, sin ser médico ni científico, y luego te presento las pruebas de médicos y científicos que alarman sobre la inutilidad y peligro de las mascarillas.

Examinemos este cuadro, como otros parecidos, que tanto se ha difundido:

Este dibujo podría haber sido diseñado, perfectamente, por un estudio de televisión. No llama a la prudencia, llama al pánico.

Es decir, parte, de nuevo, de presentar como muy probable algo muy improbable. Ya de primeras, presenta que uno de ellos tiene Covid-19 colocándole un 90% de posibilidades de contagiar.

Si fuera realista, debería reducir un 5% la posibilidad de que se dé este cuadro ya que, por lo que cuenta el Instituto Carlos III, sólo ese 5% tienen coronavirus.

Incluso habría que reducir aún más considerando los ya se van inmunizando y que no lo contagian y que la curva decae día a día (aunque día a día nos exijan más llevarla).

Sobre esa posibilidad ya bastante pequeña me pregunto; ¿en qué situación una persona te estornuda a la cara a menos de metro y medio?

Eso es, como mucho, lo que llega el virus lo cual está más que demostrado (41) (en algunos programas de televisión que nunca fueron tachados con el sello de “bulo” hablaban de ¡doce metros!).

Lo curioso es que, a raíz de cuadros como este, la gente actúa por la calle como si nos fuéramos estornudando a la cara unos a otros.

Pero quizás los medios no han difundido (no vaya a haber calma, pensamiento, reconciliación y responsabilidad consciente entre la ciudadanía) que no se trasmite por compartir el mismo aire o porque alguien esté cerca de ti si no exclusivamente por las gotitas del estornudo.

Bueno, sigamos. La segunda persona a la que disparan el estornudo y no tiene mascarilla ha de tener un sistema inmune bajo. Lo cual es probable dada la situación, pero bueno, algo quizás también se reduzca.

Si en ese tanto mínimo por ciento que nos va quedando lo bajamos a que hay una posibilidad del 80% de que sea asintomático y un 98% en total de que lo pase de forma leve…

¿Tiene sentido llevar mascarilla?

Y, para los que, aun así, prefieran llevarla “por si acaso” vamos con los hechos científicos que demuestran lo perjudiciales que son usadas de forma indiscriminada.

Los perjuicios escondidos
La primera, la propia recomendación de la OMS. A la cual se la hace caso en todo, menos, curiosamente, cuando aconseja no usar mascarillas.

El caso es que en su comunicado el pasado 6 de abril dice que no hay evidencia científica de que las mascarillas sirvan para prevenir el Covid-19 (42).

Sólo lo recomienda para el que pertenece al sistema sanitario o si son personas con la enfermedad. Sólo en ese caso resultan imprescindibles (y no cualquier mascarilla en este caso) (43).

Una tesis doctoral elaborada por la Universidad Técnica de Múnich encontró “aumento de cansancio, una respiración más rápida, latidos cardíacos irregulares, un aumento de falta de concentración” (45)

El Dr. Stefano Montanari, microbiólogo italiano experto en nanopatología, comenta y documenta en uno de sus vídeos de millonarias visitas:

“Primero, no sirve absolutamente para nada a la hora de proteger del virus”.

“Segundo, son dañinas. Cuando respiramos emitimos vapor. Ese vapor crea un terreno de cultivo para virus, bacterias, hongos, parásitos que se pegan a ella. Y todo eso lo respiramos a un milímetro de la boca de nuevo” (46).

Además, añade, respiramos el anhídrido carbónico que es el desecho de nuestro metabolismo y lo volvemos a meter en la sangre al respirarlo. De esa forma, cuando el organismo necesita oxígeno, le damos el desecho del cual intentaba liberarse.

Esto produce, según él y otros especialistas, acidosis, llamada hipercapnia; una condición ideal para ciertas enfermedades, algunas ellas graves.

Ni que decir tiene el mal que producen cuando se usan haciendo deporte multiplicando esos perjuicios.

El jefe de enfermedades infecciosas del hospital Vall d’Hebron, Benito Almirante, también se ha manifestado recientemente en contra del uso actual de las mascarillas y señala que su uso no obedece a ningún criterio científico.

El Dr Karmelo Bizkarra habla de estrés respiratorio que “baja el sistema inmunitario y puede provocar, incluso, que microorganismos latentes puedan despertar”.

También se han manifestado en contra muchas otras personas de ámbito sanitario como la Dra. Dolores Cahill, el prestigioso neurocirujano Russell Blaylock (47), la Dra. Natalia Prego o la epidemióloga argentina Chinda Brandolino (48).

Muerte de dos niños
A principios de mayo, dos niños chinos murieron a causa de usar mascarillas mientras hacían atletismo produciéndoles sendas paradas cardíacas (49). No apareció en la mayoría de los medios, ni hubo grandes portadas. Cuestión de intereses, claro.

Sí fue noticia insistente, en cambio, que en abril que muriera un niño en Reino Unido por Covid-19. Sin embargo, según el sistema de vigilancia de la gripe británica, hay decenas de niños fallecidos por gripe en años anteriores (50).

La máscara de la neo-normalidad
Las mascarillas nos crean un signo de alarma, de desconfianza, de amenaza latente para provocar un distanciamiento donde se cuelan los poderes para recortar derechos y libertades. Así que no es casual que nos las impongan.

Cuadros como el anterior que terminan con un concluyente «LLÉVALA SIEMPRE» normalizan las cadenas sin darnos cuenta. Hasta el punto de que ya algunas personas fabrican mascarillas que califican de “muy monas”.

Exactamente lo mismo que pasa con el resto del confinamiento.

Por mi parte, no acepto esa neo-normalidad. Tampoco quiero grilletes de color fucsia.

Último apunte
Te vaticino algo; ante las muchas evidencias que nos han ocultado (y la probable caída de subvenciones), es muy posible que en tiempos venideros veas a personalidades mediáticas fingiendo “valientes” frases del tipo:

“Nos han estado engañando a todos y es hora de decirlo”. Los reconocerás por lo que dijeron (y no dijeron) los últimos dos meses, no ahora.

Por Dios, no les creas. Por mucho que se disfracen de salvadores, no acojas de nuevo en tu hogar a los verdugos. Volverán a encerrarte en casa para que les atiendas sólo a ellos. Y ya sabemos cómo acaba eso.


(En unos días publicaré otro artículo en el que trataré de lo que creo que podemos hacer por enfrentarnos a esta y otras pandemias venideras, buscar una nueva realidad, el caso de Suecia, el origen y sentido del virus, medidas para luchar contra la censura…).

FUENTES:

(1) Muy reveladora y muy valiente entrevista en vídeo al epidemiólogo John Ioannidis de la Universidad de Stanford que ha desmontado las versiones oficiales mediante datos y estudios

(2) Fundamental conjunto de pruebas de Clínica Aeromédica (basado en Swiss Policy Research): “COVID-19: ¡basta ya de mentiras!”

(3) Entrevista al Dr. Jay Bhattacharya de Hoover Institution (perteneciente a la Universidad de Stanford) confirmando la auténtica letalidad del virus

(4) Un epidemiólogo y matemático de Stanford explica a los Gobiernos por qué es tiempo de levantar las cuarentenas

(5) “Coronavirus: para un epidemiólogo de Stanford, podría ser «el fiasco del siglo»

(6) Predicciones erróneas del Imperial College (asesor de la OMS) sobre el Covid-19 que llevaron a medidas aún más erróneas: “El coronavirus habría causado 40 millones de muertes este año si no se hubieran tomado medidas”

(7) Germán Velasquez: «Han privatizado la OMS, la financiación privada condiciona sus decisiones»

(8) Informe sobre la situación del COVID-19 en España. Informe COVID-19 nro. 32, 21 de mayo de 2020. Equipo COVID-19. RENAVE. CNE. CNM (ISCIII)

(9) Este artículo del New York Times es vital pero no he encontrado ninguna traducción del inglés. “Is Our Fight Against Coronavirus Worse Than the Disease?”

(10) La OMS no encuentra pruebas suficientes de contagio por contacto con objetos

(11) Sanidad desaconseja utilizar guantes para salir a la calle

(12) La OMS estima que la gripe provoca 650.000 muertes anuales en el mundo

(13) Tres vídeos que explican la visión de Knut Wittkowski con respecto a las medidas tomadas y las que se deberían tomar (había más y mejores pero los han censurado):

Vídeo 1

Vídeo 2

Vídeo 3

(14) COVID. España. Culapables impunes (análisis de Juan Gérvas)

(15) Ciencia posnormal y Covid-19 por Sandra Bettina Ferrante, experta en Sostenibilidad y en Comunicación científica, médica y ambiental

(16)  ‘It’s a horror movie.’ Nurse working on coronavirus frontline in New York claims the city is ‘murdering’ COVID-19 patients by putting them on ventilators and causing trauma to the lungs

(17) Uso perjudicial de la hidroxicolroquina

(18) With ventilators running out, doctors say the machines are overused for Covid-19

(19) Ventilators aren’t a panacea for a pandemic like coronavirus

(20) Some doctors moving away from ventilators for virus patients

(21) Over 500 Doctors Warn Trump Nationwide Shutdown May Cause ‘Millions of Casualties

(22) Entrevista en audio con Daniel Martínez en Diario de Tierra: “El objetivo de esta guerra no es matar ancianos, es dañar la economía” 

(23) Radiografía del coronavirus en residencias de ancianos: más de 19.000 muertos con Covid-19 o síntomas compatibles

(24) El Gobierno estudia un duro recorte de las pensiones

(25) Más de 100 ingresados en Estados Unidos tras ingerir detergente o lejía contra el coronavirus por las indicaciones de Donald Trump

(26) Aumentan las intoxicaciones por la mezcla de los productos de limpieza

(27) Entrevista con Karmelo Bizkarra en Diario de Tierra: “Buscamos vacunas y medicamentos para seguir transgrediendo las leyes de la naturaleza”

(28) Las farmacias adquieren un 25% más de antidepresivos y ansiolíticos

(29) Monólogo genial de Bill Maher en HBO sobre el Covid-19

(30) Ecologistas urge a la Junta a prohibir la desinfección de la arena de la playa por ser «absurdo e inútil»

(31) Informe sobre la situación de COVID-19 en personal sanitario en España a 07 de mayo de 2020. Equipo COVID-19. RENAVE. CNE. CNM (ISCIII)

(32) Un helicóptero policial aterriza en una playa y denuncia a un hombre que iba por la orilla en pleno estado de alarma

(33) La abogada Sara Megías habal de las ilegalidades cometidas contra los derechos de los pacientes en el proceso de defunción.

(34) Así se viven los estragos del coronavirus con nombres y apellidos

(35) Congreso y Senado siguen pagando un millón de euros al mes en dietas a pesar del confinamiento

(36) La OMS está financiada por farmacéuticas y multimillonarios como Bill Gates (Microsoft)

(37) Entrevista de Miguel Jara en Diario de Tierra: «Quienes ponen el dinero están decidiendo sobre temas de salud a nivel global»

(38) El Consejo de Europa reclama a la OMS “más transparencia” y un cambio en la definición de “pandemia”

(39) Estudio original de la OMS (2019) desaconsejando las actuales medidas

(40) COVID-19: estudio de la OMS encuentra poca evidencia de la efectividad de las medidas de contención

(41) El doctor Alfredo Miroli habla sobre el alcance del Covid-19

(42) OMS no recula con las mascarillas: «Para pacientes Covid-19 y sanitarios»

(43) ¡Atención! La OMS también desaconseja el uso de mascarillas FFP2 a la población

(44) Tesis doctoral elaborada por la Universidad Técnica de Múnich que desaconseja las mascarillas

(45) Entrevista a Stefano Montanari sobre las mascarillas

(46) Dolores Cahillo habla acerca de las mascarillas

(47) Mascarillas: Los médicos cuestionan por falta de evidencia científica su obligatoriedad

(48) Coronavirus en China: sorpresiva muerte de dos niños en una clase de gimnasia

(49) Servicio de vigilancia de la gripe en Gran Bretaña

(50) Lista de científicos que hablan de la letalidad real del virus y que cuestionan el confinamiento:

–  Entrevista en vídeo en Next New Network  a Dr. Rashid Buttar (con un CV abrumador) donde habla del fraude a nivel mundial 

(Segundo enlace, por si censuran el anterior)

 Dr. Jay Bhattacharya de la Universidad de Stanford, a través de Hoover Institution, explica el alcance real del virus en contraste con las medidas del confinamiento

Entrevista al Dr. Peter C. Gøtzsche: «La industria farmacéutica es crimen organizado»

– Dr Michael Levit: “Un premio Nobel israelí considera exagerada la reacción al coronavirus”

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