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 (para ver el refrán original)

 

 

Cogimos al cojo, no al mentiroso

 

La avaricia no cayó en saco roto

 

Muchos cerdos, todos inocentes, tuvieron su San Martín

 

En casa de la madre Tierra, hormigonera de asfalto

 

Cien pájaros estrangulados por cada uno volando

 

Por nuestras bocas murió el pez

 

El hombre apretó y a todo Dios ahogó

 

Nuestra ceguera hizo leña del árbol y del bosque

 

Así que el hombre perdió su buen árbol, su cobijo y su sombra

 

Fuimos bien nacidos pero no fuimos agradecidos

 

El perro bailó por pan, el hombre por dinero

 

Atamos al perro y alimentamos sus pulgas

 

Tampoco la cabra tiró al monte

 

La sangre salió cuando la letra no entró

 

Los oidos necios se llenaron de palabras sordas

 

Fue la peor sordera que se pueda escuchar

 

Los locos y los niños también fueron mentidos

 

El Palacio fue aún más despacio

 

La tempestad recogió vientos contaminados

 

Vendimos la piel del oso hasta la extinción

 

El mañana murió cuando excedimos el hoy

 

Ni la calle ni el cielo escucharon la voz del pueblo

 

La ruin posesión no dejó sitio a la esperanza

 

Callamos, la destrucción otorgamos

 

Somos un olmo dando peras

 

Nos saciamos de ese agua

 

Todo reluce como el oro

 

Y el oro ciega el sueño del hombre

 

Y los cuervos cubrirán de monedas doradas nuestros ojos

 

Todo lo queremos, todo lo perdemos

 

Mientras los honestos son pobres por momentos

 

Mientras los corazones ciegos tampoco sintieron

 

Lloramos sin amor, sin querer, sin vivir

 

Odio con odio y amor sin amor

 

El rey tornó ciego y oscureció el reino de los tuertos

 

La viga dorada no vio la paja en el ojo ajeno

 

Demasiadas pulgas para un alma tan flaca

 

Dinero sigue rellamando al dinero

 

Poderoso caballero sigue siendo Don Dinero

 

Tuvimos el vicio de pedir pero no la virtud de dar

 

La lluvia invisible nos convirtió en firmes esclavos

 

El demonio nos sigue haciendo madrugar

 

Para que el milagro sea del diablo

 

Para que el rey tuerto ocupe su puesto

 

Para cavar hondo nuestra descendencia

 

Con nuestro dinero en un pozo

 

Con sus polvos y nuestros lodos

 

Con el ministro ciruela volviendo a imponer escuela

 

Escupimos al Paraíso

 

Mucho de muchos hicieron la nada

 

El ladrón robó con cien años de riqueza y veneración

 

Tuvimos calentamiento, buen tiempo y mala cara

 

Calbagamos y ensillamos máquinas

 

Hasta que un día Dios madrugó y el hombre no había soñado

 

 

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   (para ver el refrán original)

 

 

Cogimos al cojo, no al mentiroso  

 

La avaricia no cayó en saco roto  

 

Muchos cerdos, todos inocentes, tuvieron su San Martín  

 

En casa de la madre Tierra, hormigonera de asfalto  

 

Cien pájaros estrangulados por cada uno volando  

 

Por nuestras bocas murió el pez  

 

El hombre apretó y a todo Dios ahogó  

 

Nuestra ceguera hizo leña del árbol y del bosque  

 

Así que el hombre perdió su buen árbol, su cobijo y su sombra  

 

Fuimos bien nacidos pero no fuimos agradecidos  

 

El perro bailó por pan, el hombre por dinero  

 

Atamos al perro y alimentamos sus pulgas  

 

Tampoco la cabra tiró al monte  

 

La sangre salió cuando la letra no entró  

 

Los oidos necios se llenaron de palabras sordas  

 

Fue la peor sordera que se pueda escuchar  

 

Los locos y los niños también fueron mentidos  

 

El Palacio fue aún más despacio  

 

La tempestad recogió vientos contaminados  

 

Vendimos la piel del oso hasta la extinción  

 

El mañana murió cuando excedimos el hoy  

 

Ni la calle ni el cielo escucharon la voz del pueblo  

 

La ruin posesión no dejó sitio a la esperanza  

 

Callamos, la destrucción otorgamos  

 

Somos un olmo dando peras  

 

Nos saciamos de ese agua  

 

Todo reluce como el oro  

 

Y el oro ciega el sueño del hombre  

 

Y los cuervos cubrirán de monedas doradas nuestros ojos  

 

Todo lo queremos, todo lo perdemos  

 

Mientras los honestos son pobres por momentos  

 

Mientras los corazones ciegos tampoco sintieron  

 

Lloramos sin amor, sin querer, sin vivir  

 

Odio con odio y amor sin amor  

 

El rey tornó ciego y oscureció el reino de los tuertos  

 

La viga dorada no vio la paja en el ojo ajeno  

 

Demasiadas pulgas para un alma tan flaca  

 

Dinero sigue rellamando al dinero  

 

Poderoso caballero sigue siendo Don Dinero  

 

Tuvimos el vicio de pedir pero no la virtud de dar  

 

La lluvia invisible nos convirtió en firmes esclavos  

 

El demonio nos sigue haciendo madrugar  

 

Para que el milagro sea del diablo  

 

Para que el rey tuerto ocupe su puesto  

 

Para cavar hondo nuestra descendencia  

 

Con nuestro dinero en un pozo  

 

Con sus polvos y nuestros lodos  

 

Con el ministro ciruela volviendo a imponer escuela  

 

Escupimos al Paraíso  

 

Mucho de muchos hicieron la nada  

 

El ladrón robó con cien años de riqueza y veneración  

 

Tuvimos calentamiento, buen tiempo y mala cara  

 

Calbagamos y ensillamos máquinas  

 

Hasta que un día Dios madrugó y el hombre no había soñado  

 

 

 

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